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COMPLUTENSE DE MADRID

Facultad de Derecho –

 LA CUESTIÓN DE DIOS EN LA UNIVERSIDAD“¿Es mala educación que el ser humano desee el Infinito? El hombre adulto, maduro y seguro, ¿sólo puede entretenerse con el finito, con lo que tenemos aquí, para no ser acusado de infantil?”, esta es una de las interpelaciones que este miércoles 23 de febrero pudieron escucharse y debatirse en una Universidad Pública española. La ocasión, una Jornada sobre la organizada por la Delegación Pastoral Universitaria de Madrid, con motivo de la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud.

La Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid ha acogido una Jornada cuyo objetivo era reflexionar sobre el lugar que ocupa y debe ocupar la Cuestión de Dios en la sede del saber, la universidad. La pregunta no era sociológica, ni cultural, ni por supuesto, retórica. Realmente la universidad tiene la urgencia de preguntarse cuál es el criterio del saber, es decir, cuáles son los límites y las reglas para que el hombre se pregunte y busque la verdad de todo aquello que le interpela, de toda la realidad, también, y en primer lugar, de la propia.

Para esta reflexión la primera parada ha sido una conferencia impartida por Mons. Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal Española y Obispo Auxiliar de Madrid. En ella, Martínez Camino ha dicho que Dios está negado y afirmado explícita e implícitamente en la Universidad, al igual que lo está en el resto de la sociedad contemporánea. “Hoy el pensamiento dominante nos pregunta como el salmista ¿dónde está tu Dios? Sabemos que no podemos conocerle con los métodos científicos, empíricos. Y como no se ve a Dios se le niega. No ha habido momento de la historia del ser humano en el que la religión de una u otra manera no haya estado presente siempre; excepto ahora, en la cultura pública moderna. En la actualidad se explica a Dios como una idea infantil, propia de un hombre que no ha madurado, haciendo caso omiso a los avances tecnológicos. Pero quien ha obedecido los mandatos de la ciencia no puede sino darse cuenta de que Dios era una proyección mental de su infancia, un deseo sin referente real”, así ha expresado el obispo auxiliar de Madrid el proceso de negación de la trascendencia. Pero también ha formulado de qué manera hay una afirmación de Dios en la universidad “Si la Universidad es la búsqueda de la verdad en la realidad, entonces, implícitamente, la cuestión de Dios está afirmada en esta sede. Pero además, el universitario que busque la verdad encontrará a Dios en la historia y en las preguntas íntimas que le plantea su disciplina y su propia vida”.

No sólo la ponencia ha facilitado un análisis de la cuestión sino una propuesta de la manera en la que Dios podría estar en la universidad. En este sentido, Martínez Camino no ha entrado en el tema de las capellanías, puesto que la conferencia estaba centrada en la universidad en cuanto a tal, como sede del conocimiento, y por ello, ha propuesto a Dios como un objeto de razón, que permite a universitarios adultos y razonables del siglo XXI buscar la verdad de las cosas, y no sólo como objeto de estudio. En este sentido ha afirmado que “Debemos enfrentarnos a la verdad del mundo y preguntarnos ¿La realidad se ha dado por azar, por necesidad o por libertad? Y si esta pregunta nos la planteamos sin prejuicios, nos estamos planteando la existencia de Dios. ¿La universidad, acaso, puede censurar estas cuestiones? Y por otro lado, tenemos la verdad del hombre ¿éste es posible sin la mirada y el deseo de Infinito? ¿podría yo decir a alguien que su vida es valiosa sin conocer su futuro? ¿podría yo decir eso a alguien si no hubiera una autoridad por encima de ese alguien y de mí que me permitiera decirlo; una autoridad de lo incondicionado y de los Absoluto?”. Por último, el portavoz de la Conferencia Episcopal concluyó que si Dios es Dios, la razón humana no puede proyectar su deseo, sino que Dios debe revelarse para ser conocido. Y si la razón es razonable, no puede no esperar y escuchar su revelación.

Por la tarde, la jornada se retomó con un debate entre profesores cuyo título respondía a “Dios: ¿Alguien, algo o nada”. Moderado por el periodista Fernando de Haro, los profesores Ángel Barahona y Tomás Alfaro, de la Universidad Francisco de Vitoria, confrontaron su postura de la razonabilidad de la existencia de Dios con Carlos Castrodeza, docente de la Universidad Complutense, y Javier Alberdi, quienes sostuvieron la imposibilidad de que Dios pueda ser un criterio razonable de conocimiento de la realidad.

El investigador Alberdi sostenía que en la vida “hay mucho de tanteo y poco de seguridad, y que hay que vivir intentado acertar, sin mucha más pretensión de verdad”, a lo que el profesor Alfaro le contestó que precisamente es la Universidad el lugar donde la pregunta por la existencia del universo, y por tanto, de la propia vida tiene lugar. “Es irracional -sentenció- que tiremos la toalla ante una pregunta fundamental como es el sentido de la propia vida. Ante esta realidad la universidad sólo tiene dos caminos, o no enfrentarse a esta cuestión y convertirse en una fábrica de títulos o bien profundizar en la respuesta y ser sede del saber. Dar el sentido último a todos los objetos de conocimiento que alberga la universidad es algo de lo que todos estamos sedientos”.

Por su parte, Ángel Barahona al entrar en el terreno de la posibilidad de la revelación divina, afirmó “La fe no es fideísmo, es más, éste es una patología de la fe. La fe es razonable, aunque haya cosas más fáciles de conocer que otras. Por esta razón, el cristianismo no entró en conflicto en su origen con las religiones olímpicas, sino con la filosofía. Hablamos de causa, de experiencia…y aunque no hay correlativos empíricos, hay significado, y en ese significado podemos encontrarnos y hablar todos. Si no fuera así, yo no podría hacer compatible esa Revelación con las preguntas que golpean mi vida”. Al hilo de este último punto el profesor Castrodeza rebatió que “estamos muy avanzados en los logros tecnológicos, pero que tenemos las mismas preguntas fundamentales e incontestables del Homo Sapiens”.

El debate rico en argumentos y en libertad para ser expuestos, terminó con un largo coloquio con el auditorio, 150 personas aproximadamente, que deseoso de preguntas, pudo ir exponiendo dudas, consultas y aportaciones a los ponentes y al resto de público. De esta manera, la universidad fue un lugar de encuentro entre todos los saberes, un espacio donde la razón se puso en juego para encontrar la verdad de la realidad, o por lo menos construir los caminos para hacerlo posible. Una comunidad que quiso responder al reto de Benedicto XVI: ser patio de los gentiles, que no teme las diferencias, sino una única cosa, tirar la toalla ante el reto del sentido de la existencia.

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