meneame MIGUEL DELIBES: LA PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD ES UNO DE LOS EFECTOS MÁS EVIDENTES DEL CAMBIO GLOBALtwitter MIGUEL DELIBES: LA PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD ES UNO DE LOS EFECTOS MÁS EVIDENTES DEL CAMBIO GLOBALfacebook MIGUEL DELIBES: LA PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD ES UNO DE LOS EFECTOS MÁS EVIDENTES DEL CAMBIO GLOBALlinkedin MIGUEL DELIBES: LA PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD ES UNO DE LOS EFECTOS MÁS EVIDENTES DEL CAMBIO GLOBAL¡Compártelo!

El biólogo considera que, en la actualidad, se pierde unas mil veces más deprisa de lo que sería normal y se estima que entre 10.000 y 50.000 especies desaparecen cada año

miguel delibes 150x150 MIGUEL DELIBES: LA PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD ES UNO DE LOS EFECTOS MÁS EVIDENTES DEL CAMBIO GLOBALEl biólogo de Castro ha asegurado hoy que la pérdida de la biodiversidad es uno de los efectos más evidentes del cambio global, constituyendo uno de los elementos caracterizadores de ese cambio de origen humano en el funcionamiento de la biosfera. Al perder biodiversidad, se pierde también capacidad de regulación de los sistemas ecológicos y biológicos. Según Delibes, el problema ambiental es sólo uno con muchas facetas y la pérdida de biodiversidad es una de ellas.

El ha realizado estas declaraciones durante el transcurso del “VII Encuentros sostenibles: , Ciencia y . Cambio global: ¿Hacia dónde vamos?” que organiza el Centro Olavide en en colaboración con la Junta de Andalucía, Sevillana Endesa, y .

Delibes considera que, en la actualidad, se pierde biodiversidad unas mil veces más deprisa de lo que sería normal y se estima que están desapareciendo entre 10.000 y 50.000 especies por año. Muchas de ellas se pierden en los bosques tropicales debido a la deforestación de los bosques, donde hay especies exclusivas. En cada especie de árbol del Amazonas puede haber decenas de insectos exclusivos de ese árbol. Por lo tanto, cuando el árbol se pierde, estos insectos desaparecen. También se pierden millones de poblaciones cada año en el mundo, como la del lince ibérico, que ya ha desaparecido de algunas zonas de la península ibérica.

Además de la pérdida de biodiversidad, el biólogo cree que también se está produciendo un empobrecimiento de la misma, haciéndose similar y homogeneizándose. “Por ejemplo, los conejos que eran exclusivos de la Península Ibérica y Portugal, ahora están en Australia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina o Rusia. Al mismo tiempo los cangrejos del río Misissipi en América del Norte, están ahora por Europa, África… es decir, la vida va haciéndose más similar en todas partes, lo que supone una pérdida de carácter diferencial”, asegura.

Con respecto a la causa última del cambio global y de la pérdida de biodiversidad, Miguel Delibes explica que la especie humana es muy numerosa, por lo que demandamos muchos recursos y producimos demasiados residuos: “Es una norma elemental que en un sistema limitado, finito, lo que uno usa no lo pueden utilizar los demás. Nosotros, como especie, estamos utilizando los recursos que podrían utilizar otros y estropeando el ambiente que precisan otros seres vivos. En algunos casos es muy evidente, como en las costas andaluzas, en las que nosotros destruimos el hábitat que necesitan plantas y animales costeros haciendo urbanizaciones. Sólo el ser humano utiliza más de la mitad del agua dulce disponible en todo el mundo, con lo cual hacemos más difícil que vivan los peces, las nutrias, las libélulas…”.

Esta causa de fondo se manifiesta en mecanismos variados, llamados por los biólogos los cuatro jinetes del Apocalipsis ambiental: la sobreexplotación directa de los recursos naturales, la pérdida de hábitat, las especies invasoras que eliminan las especies locales y las cadenas de extinciones. A través de estos mecanismos se manifesta nuestra actividad, que es consecuencia del número de personas y los requerimientos de cada una de ellas. “Somos más de 1.000 veces más de los que éramos hace 5.000 años en la Tierra y consumimos en energía o alimentos 50 veces más por persona, con lo cual, nuestro impacto sobre el entorno es 50.000 veces mayor que antes”, asegura Delibes.

En relación a la situación del lince ibérico, en la que Delibes es una autoridad, considera que sigue siendo extrema y dramática. Sin embargo, a partir del año 2000, la población se está estabilizando gracias a la red de la cría en cautividad, no exenta de problemas: “Si me dejo llevar por la intuición o la emoción, más que por los datos científicos que seguirían diciendo que está en grave peligro, percibo que está mejor. Hasta hace seis u ocho años, cuando nos reuníamos la gente que trabajábamos con el lince, era siempre para discutir cuándo se iba a extinguir. Ahora hablamos de cómo vamos a recuperarlo. Por lo menos la disposición anímica ha mejorado”, concluye el biólogo.

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